La Atalaya – Antiguo poblado con tradiciones artesanas

Santa Brígida y las tradiciones artesanas. Ruta a La Atalaya

Municipio
Santa Brígida
Categoría
Paisaje Artesano y Alfarero
Habitantes
20.000
Ayuntamiento

Visitar web municipal

"Porque descubrir nuestra identidad es tu propósito, te recomendamos un itinerario que te permitirá retroceder en el tiempo y conocer a través del recorrido por el interior del poblado alfarero de La Atalaya los modos de vida de una población artesanal, locera, representada fundamentalmente por la mujer, donde se utiliza técnicas de elaboración con rasgos que proceden del neolítico"

 Localizada en las cercanías del Monumento natural de Bandama y en una atalaya que domina el Barranco de Las Goteras, el Poblado Alfarero de La Atalaya supone un auténtico fósil vivo, un túnel en el tiempo constituyendo uno de los valores más representativos del patrimonio etnográfico-cultural del municipio de Santa Brígida.

 Para iniciar este Itinerario podemos utilizar dos opciones: por un lado, el camino que a través de la Calle La Picota nos adentra en el poblado en dirección norte y, por otro, la entrada que delante de la Plaza de la Iglesia de San Pedro comunica al barrio con el área sur del poblado alfarero. Ambas entradas nos emplazan en un recorrido por el interior del poblado alfarero donde podemos disfrutar de un patrimonio cultural "vivo", de los valores propios de la zona y, observar como se desarrolló la vida de una población cuyo medio de subsistencia fue la cerámica.

 La primera impresión nada más llegar es el trazado del poblado, el cual nos hace una idea de la ubicación de aquellos talleres-viviendas que, según referencias del siglo XVIII, nos hablan de más de doscientas familias dedicadas a esta tradición industrial artesanal dedicadas al oficio de la alfarería y que guardaron durante mucho tiempo el secreto de la cerámica isleña ya que su población se mantuvo al margen del resto de la civilización. Se trataba de una población pobre que producía con el único fin de obtener víveres, a través del trueque, y poder alimentarse.

Ecomuseo Casa Panchito y Centro Locero de La Atalaya

Barrio de La Atalaya

Antiguo asentamiento aborigen. Las Cuevas-Taller

La visita a la cueva-taller de María Guerra significa presenciar de cerca la importancia arquitectónica e histórica de construcciones artificiales abiertas por el hombre en la toba volcánica, lugar de morada y de trabajo, herencia de muchas generaciones alfareras que vieron producir la vajilla que se consumía en todos los hogares de la Isla, elaborada con técnicas procedentes del neolítico. Allí podemos observar que se trata de una cerámica totalmente funcional adaptada a las necesidades domésticas de las familias rurales aunque, en la actualidad, se produzca otra variedad con fines turísticos.

 La presencia de los hornos, como patrimonio construido ligado a la actividad artesanal, nos recuerda su uso, mancomunado de varias familias alfareras. El Horno Viejo, en las proximidades de la Cueva de María y el Horno Nuevo, en el patio del Centro Locero, conforma el patrimonio, restaurado recientemente, rico y completo de dicha actividad artesanal.

 La Casa-museo del alfar de Panchito, padre de todos los alfareros "talayeros", nos hace retroceder en el tiempo y entrar en una vivienda que conserva perfectamente la decoración de las habitaciones, según su función, la ubicación de los elementos y utensilios en el taller para elaborar la cerámica e incluso, el patio central con las plantas y animales que siempre tuvieron su lugar allí. Hablamos en este caso de los helechos y los pájaros canarios en el interior de su jaula elaborada de forma artesanal. El barro, la arena de barranco y el almagre, traído de la cumbre, forman parte de los elementos, junto con las lisaderas o piedras de barranco, que podemos encontrar en el taller de Panchito.

Centro Locero y Ecomuseo Casa-Alfar de Panchito

Atractivo cultural y turístico

Y, finalmente, el Centro Locero, lugar de reunión de todos aquellos que quieren conservar las señas de identidad del poblado se presenta, como punto de reunión y aprendizaje de aquellas técnicas que ya nuestros antepasados prehispánicos utilizaron para la elaboración de la cerámica. Al mismo tiempo, el Centro cuenta con un espacio para la venta y exposición de piezas elaboradas por el colectivo "Alud" y una sala temática la cual nos hace un recorrido por el poblado a través de imágenes y comentarios alusivos a las mismas.

La frecuente presencia de hijas, nietas y bisnietas de alfareras a lo largo de nuestro recorrido, sentadas en la roca delante de sus casas, ilustrará el itinerario ya que, tras su conversación, se desprende que son las verdaderas trasmisoras de la identidad local.

 Textos: Mª del Pino Rodríguez Socorro

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