Volcanes espectaculares. Monumento natural de La Caldera y Pico de Bandama

Monumento natural de La Caldera y Pico de Bandama

Municipio
Santa Brígida
Categoría
Paisaje volcánico
Habitantes
20.000
Ayuntamiento

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De la totalidad del conjunto volcánico, cono volcánico, campo de piroclastos y caldera hidrovolcánica, sólo esta última parte la cual representa el 15,8% de la superficie total, se localiza en el municipio de Santa Brígida, mientras que la mayor parte, el 81,3%, corresponde al municipio de Las Palmas de Gran Canaria, y un reducido 2,9% al de Telde.

 Desde el punto de vista geomorfológico (Hansen, A.,1987), se trata de un campo de volcanes recientes y subrecientes. Algunas de las estructuras ligadas a éstas son conos de cinder, campos de picones, simas y la interesantísima Caldera de Bandama asociada al pico del mismo nombre, la cual encierra en su interior uno de los mejores ejemplos de la Isla de depósitos de piroclastos asociados a erupciones hidrovolcánicas, así como de las facies estrombolianas indicadoras de la simultaneidad en el proceso de construcción que configuró los dos edificios de este conjunto: el cono actual y la caldera, que alcanza 1 kilómetro de diámetro. Contiene además, unas excelentes muestras de formas y procesos de erosión sobre materiales volcánicos

 

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La flora de La Caldera

 Desde el punto de vista biogeográfico representa un ecosistema contrastado ya que por una parte, le proporciona una posición de abrigo frente a los vientos dominantes y, por otra, la abundancia de materiales piroclastos ayuda a conservar la humedad ambiental. La vegetación está constituida mayoritariamente por acebuches ( ) y lentiscos ( ), localizados donde la potencia de suelo es mayor; además también podemos encontrar: palmeras ( ), cardones ( ), tabaibas dulces ( ), vinagreras ( ), retama blanca ( ), malva del risco ( ), en los sectores más xéricos, llegando, incluso a encontrarnos áreas más húmedas donde aparecen algunos juncales.

Interior de La Caldera

Arqueológicamente, el interior de la Caldera alberga un destacado yacimiento denominado “Cuevas de los Canarios” donde, los aborígenes canarios, excavaron una serie de silos y cuevas de habitación, apareciendo incluso una inscripción de tipo alfabético (Hansen, A.,1987).

El Monumento natural de Bandama

Este paisaje ha sido calificado por la Ley 12/1994 de Espacios Naturales de Canarias como Paisaje Protegido y debe esta denominación entre otros, al interés natural de su espectacular morfología volcánica y de la vegetación termófila. Ambos aspectos están bien representados en el Pico y la Caldera de Bandama y por el resurgente Monte Lentiscal, que revive actualmente en La Caldera y sus alrededores con un dinamismo joven y vigoroso. Pero esta calificación de protección se fundamenta también en el interés vitivinícola y en el patrimonio arquitectónico, etnográfico y cultural que se elaboró en torno a esta actividad económica. Todo ello conforma un paisaje singular y diferenciado dentro del marco gran canario y regional.

 

Acontecimientos eruptivos de la Caldera y el Pico de Bandama

 Fue un gran número de volcanes los que, tras un periodo de tardía y reincidente actividad, se construyeron en esta área de Gran Canaria: la Caldereta del Lentiscal, Montaña de la Matanza, Montaña Rajada, la Sima de Jinámar, Montaña Cuesta Las Gallinas, Montaña de Gallegos, Montaña Negra de Jinámar y el complejo espectacular volcán de Bandama, conforman un paisaje cubierto por coladas de lavas y de “picones” que expulsaron, cubriendo los relieves preexistentes, modelándolos y proporcionándoles otros volúmenes y texturas.

 La Caldera y el Pico de Bandama, dos edificios construidos a lo largo de una sola erupción destacan como piezas particulares y valiosas y por su volumen, unos 58.000.000 de metros cúbicos. La Caldera asociada posee un desnivel de 250 metros, un perímetro de 3,17 kilómetros y un diámetro mayor de 1.100 metros. Su génesis es muy particular ya que en su comienzo se desarrollaron fases muy explosivas: la chimenea del volcán encontró en su tramo sur una o varias importantes vetas de agua subterránea que contribuyeron al mezclarse con el magma incandescente, a aumentar exponencialmente la energía de la erupción y, como consecuencia su capacidad explosiva (Araña, Hansen y Martí, 1988 en Hansen, A. y Febles,J.,1998).

 De esta forma, el territorio circundante se vio afectado por lluvias de cenizas volcánicas y por fuertes explosiones que enviaron rápidas oleadas de coladas de piroclastos hasta estrellarse contra Montaña de Las Palmas y alcanzar el barranco de Telde, a cuatro kilómetros y medio al sur e inundando, con sus fuertes flujos, los fondos de algunos barrancos como el de Las Goteras. Las coladas de lavas que desde el cráter del Pico de Bandama inundaron el valle de los Hoyos, fueron más tarde sepultadas por las abundantes cenizas negras del mismo volcán.

 Estos materiales cubrieron los bosques y la vegetación preexistente y el relieve se alzó puntualmente, donde hubo ladera creció un cono de cenizas, el Pico de Bandama, el cual se alza desde los 200 metros hasta los 574 de su cima; donde hubo un lomo, se creó una depresión volcánica en cuya génesis se combinan mecanismos como las explosiones freáticas, la actividad estromboliana y los colapsos de las columnas eruptivas y del mismo terreno, para dar paso a La Caldera.

Textos: Mª del Pino Rodríguez Socorro

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